Escuela del Espectador de la Sagrera

Yerma. Projecte Ingenu

Una bombilla suspendida de un largo y delgado cable en medio de la oscuridad del escenario; una mano osada que lo empuja con voluntad y cierta rebeldía. Así es una idea que sólo con la acción del empujón puede alumbrar a los “actores” involucrados en aquel espacio oscuro. La Nau Ivanow incitó el movimiento de la bombilla y un grupo de personas del barrio nos acogimos a su luz, quizás en principio tenue pero a la vez estable y cada día fue adquiriendo intensidad o lo que llamamos ilusión.

La Escuela del Espectador de la Sagrera es una propuesta que parte de la Nau  —ese edificio de la calle Hondures que en los años sesenta era una fábrica de pinturas y ahora, desde hace 19 años, fabrica y genera producciones artísticas en el ámbito de las artes escénicas: una pintura cultural en la Sagrera— para introducir a cualquier persona de la calle (poco, mucho o nada aficionada al teatro) en el recorrido de una compañía que se enfrenta a un proyecto teatral que nace, se desarrolla y se estrena.

El inicio de la aventura ha sido Yerma, adaptación de la obra de Federico García Lorca de la compañía Projecte Ingenu, jóvenes actrices y actores zambullidos en los personajes que se entregan a la palabra del poeta granadino. Pieza teatral conocida y representada a lo largo de los años, que aquí exuda una mirada contemporánea; Lorca siempre será atemporal. Y nosotros, los expectantes espectadores de la Escuela, hemos sido testigo del nacimiento de una nueva Yerma bajo la dirección de Marc Chornet y adaptación, con él, de Anna Maria Ricart.

Genie Günzberg Moll
Escola de l’Espectador


Yerma. Projecte Ingenu

El pasado 2 de marzo, dentro del marco de la atrayente y sugestiva nueva actividad de la Escola de l’Espectador de la Sagrera que organiza la Nau Ivanow, tuvimos la oportunidad de asistir al Teatre Akadèmia de Barcelona a la representación de la obra Yermade Federico García Lorca, que la compañía Projecte Ingenu puso en escena bajo la dirección de Marc Chornet.

El director quiso situar la obra dentro de un contexto contemporáneo, intentando así trasladar a los tiempos actuales la visión del espíritu rural y todos los convencionalismos de una época, que el gran escritor andaluz tan bien supo plasmar, para permitir un acercamiento del público joven a la manera de pensar y sentir de los protagonistas de esta gran tragedia.

La obra no se tradujo al catalán, respetando la lengua en la que se concibió, hecho que también me pareció muy adecuado.

El montaje me pareció bastante acertado, tanto en cuanto a la ambientación (una habitación embaldosada con una cama y un inodoro, que contrastaba con un suelo seco plantado de cepas de vid), como a la tenue y difuminada iluminación escogida, lo que te invitaba a sentirte no un simple espectador sino un habitante más del pueblo imaginado por Lorca que, amparado en las sombras, contempla, opina y juzga los comportamientos de la pareja protagonista. Una mujer obsesionada en ser madre como lo son el resto de amigas y un marido estéril que, aceptando su problema, no está dispuesto a permitir que la gente que los rodea critique a su mujer por no poder conseguir la tan deseada maternidad. También encontré muy idóneas las canciones que los actores interpretaron.

En resumen; un muy buen trabajo de toda la compañía, una cuidada dirección y un texto muy vigente que me cautivó. El objetivo final de una obra de teatro es, sin duda, su puesta en escena, pero es importante no olvidar las muchas horas de ensayo que hay detrás, las conversaciones, las correcciones y todos los esfuerzos que se deben realizar.

Jordi Sanz Piculla
Escola de l’Espectador

La Escuela del Espectador de la Sagrera nace con la intención de mostrar, explicar y vivir los procesos de creación que acoge la Nau Ivanow.

Es una propuesta abierta a todo el vecindario de la Sagrera. Si queréis recibir más información, podéis escribir a info@nauivanow.com.

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La Nau Ivanow es un espacio de residencias de artes escénicas que facilita a las compañías los recursos necesarios para que puedan crear y desarrollarse en libertad, sin que tengan que encajar en una línea artística concreta. Asimismo, fomenta el intercambio de ideas y promueve complicidades entre los creadores mediante la convivencia en espacios de trabajo compartidos.