Entrevista a Fernando Sakanassi, de Teatro Nómada

Al finalizar el proceso de creación de Juana Inés, paráfrasis de sí misma, entrevistamos a Fernando Sakanassi, director de Teatro Nómada. Junto a la compañía Teatro Estudio TEES viajaron des de Jalisco (México) a Barcelona, gracias a la Beca de Creación Escénica DespertaLab 2017 en su primera edición internacional.

Premio Internacional Despertalab 2017 vídeo de la Nau Ivanow

¿Cómo surgió la unión entre Teatro Nómada y Teatro Estudio TEES?
Por la necesidad de producir y generar los recursos para poder llevar a cabo nuestras ideas. Teatro Estudio lleva mucho tiempo trabajando y ha sido sencillo que Carla Konstantini (TEES) y yo hagamos la gestión de los recursos y la concreción de nuestras ideas. No es un maridaje eterno, pero sí que nos ha permitido estar trabajando juntos en este proyecto en los últimos 3 años.

¿Cuándo nació la idea de Juana Inés?
Carla Konstantini estaba trabajando con el enfoque de la perspectiva de género y las nuevas masculinidades y yo tenía en mi mente probar el verso del personaje de Sor Juana Inés. Ahí es donde fusionamos las ideas. Quería enloquecer con este personaje, sacarlo de lo convencional y empezar a hacer algo; y es donde surge la primera idea, quizás sin mucha estructura pero con mucha intuición.

Y entonces, dais este paso a la internacionalización del proyecto.
Un poco a tientas, porque nunca habíamos salido juntos como compañía. Yo creía que no nos iban a seleccionar. La base de todo esto ha sido la confianza que han puesto en nosotros los jueces del primer premio internacional DespertaLab.

¿Cómo recibisteis la noticia?
Yo en cama, claro, ¡son 7 horas de diferencia! Muy contentos porqué no solo se trata de viajar a otro país si no de encontrarte en un choque con otra cultura y con la maravillosa posibilidad de hablar en diálogo con alguien más.

¿Cuál fue vuestra primera impresión de la Nau Ivanow?
¡No entendíamos esa figura del gestor cultural! En México cuando tu obra requiere generar sus propios recursos empiezar a hacer la gestión o la producción. De pronto nos encontramos con figuras que son gestores. No lo lográbamos entender; pensábamos incluso que iban a estar detrás de nosotros en los ensayos diciendo esto sí, esto no. La verdad es que nos han dejado trabajar con muchísima libertad y ellos, los gestores, proveen de lo necesario para que la compañía cree. Te dejan crear en absoluta libertad y eso no lo había vivido, ni lo imaginaba.

¿Ha sido positivo el proceso de creación?
Nos ha abierto puertas al encontrarnos con otro público. A través de la Nau Ivanow, nos ha permitido generar vínculos con otras instituciones y otras fábricas de creación. Ahora esperamos poder seguir colaborando en ese sentido y no dar el proyecto por concluido.

¿Qué os ha parecido la residencia?
Muy bien, porque no solo fue encerrarnos en lo que hacíamos si no convivir con otras compañías residentes, como el Projecte Ingenu y Mamzelles, o trabajar en Sala Atrium. También pudimos hablar con los chilenos Teatro Amplio, que estuvieron en la Nau Ivanow con Casco Azul. Siempre hay gente y movimiento en la Nau Ivanow, esto nos permitió socializar, no solo nuestra pieza, sino nuestra compañía y conocer también lo que las otras compañías hacen.

¿Esa relación también la tuvísteis con la Escuela del Espectador de la Sagrera?
La Escuela del Espectador ha sido un punto y a parte. Cuando nos escribieron de la Nau tenía el concepto de escuela del espectador como lo que hace Jorge Dubatti o Bruno Bert en México: gente que viene a un coloquio después de la presentación. Fue interesante que los espectadores vinieran al ensayo, la convivencia, y poder ir cotejando si lo que leemos les llega. Nos hemos involucrado con estos espectadores y es un proyecto que se debe seguir haciendo y creciendo.

¿Sobre Juana Inés, de dónde sacásteis la fuerza para llevar este texto?
El sexismo y el machismo no es una moda. En nuestro país está sucediendo una convulsión con la cantidad de mujeres desaparecidas y muertas. Está tan normalizado a un grado que se convierten en cifras impersonales. Con Juana Inés de la Cruz no podíamos trabajar el personaje sin lo que significa hoy en día.

El público catalán ha leído que es una obra que permite abrir el tema del sexismo y el machismo sin resultar aleccionador. Hablar de los roles, también de los hombres que no quieren proteger y que el mundo se les viene encima. Es un problema que afecta a todos por igual y ahí está la fuerza, en el daño que nos estamos haciendo en esta sociedad vertical, compitiendo con el otro. Se trata de reconocer que el machismo existe, lastima y duele.

¿Habéis conectado con el público catalán?
Creo que sí. La gente después de función salía, como dicen ustedes, flipando. Salían muy conmovidos. La gente se te acerca cuando terminaba la obra y empiezan a hablar contigo, porque han estado pensando y reflexionando del tema durante la función. No nos importa el ego, lo que importa es que hemos reflexionado del tema.

¿Os gustó trabajar en Sala Atrium?
Es una sala muy íntima, tiene su público, muy cerca. Le preguntabas a la gente cómo conoció Juana Inés y muchos te decían “porque vengo a Atrium”. ¡Aunque para Juana Inés vendría bien que el espacio creciera un par de metros hacia los costados!

¿Qué os lleváis de todo el proceso?
Muchísimas cosas que habrá que trabajar, como la organización, dedicarte a tiempo completo a los ensayos o la socialización de la pieza con la Escuela de Espectadores. Y ver que en realidad la internacionalización de una compañía no es única y exclusivamente con el currículum, porque sino solo podrían viajar las grandes compañías

La pregunta más temida, ¿y ahora qué?
Tratando de hacer los vínculos desde ya, con esta primera puerta que se ha abierto para traer la pieza el próximo año a Europa y hacer una gira. Eso significa tiempo y inversión, tanto de la Nau como de la Secretaría de Cultura de Jalisco, porque apenas empieza todo. Hay que sacarle provecho a ese pedazo de corazón que has abierto, que has expuesto con las personas, seguir con la internacionalización de la pieza los años que dure.

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La Nau Ivanow es un espacio de residencias de artes escénicas que facilita a las compañías los recursos necesarios para que puedan crear y desarrollarse en libertad, sin que tengan que encajar en una línea artística concreta. Asimismo, fomenta el intercambio de ideas y promueve complicidades entre los creadores mediante la convivencia en espacios de trabajo compartidos.